martes, 29 de abril de 2008

Sevilla y sus Bicicletas

Desde que el gobierno municipal se lo propuso, no ha hecho otra cosa más que introducir en esta ciudad modernizaciones propias de otros países europeos, que dicho sea de paso, tienen costumbres diferentes a las nuestras. Primero se comenzó por una tendencia modernista en el mobiliario urbano (que si tala de árboles milenarios para colocar naranjos de tamaño reducido en la Avenida de la Constitución, que si colocación de bolardos metálicos nuevos en las calles céntricas en vez de dejar los antiguos con el emblema municipal, que si farolas de todos los estilos imaginables con tal de aniquilar las fernandinas, que si bancos a diestro y siniestro también de corte moderno, etc.), luego por la instalación de un ridículo y mal llamado tranvía que recorre dos calles y media y por último, y para terminar de rematar la faena, la promoción de la utilización de la bicicleta en Sevilla, por supuesto con su acondicionamiento perfecto. Empecemos por esto.

La bicicleta se utilizaba en Sevilla antes de esta promoción según el gusto de cada persona, pero ahora ya hay que utilizarla por imposición municipal, sólo falta el bando obligando a ello. Para esta imposición, antes se ha acondicionado debidamente la ciudad colocando carriles bici en lo que antes eran plazas de aparcamiento en casi todas las calles y para seguir obstruyendo el estacionamiento de vehículos, se instala en determinados puntos previamente estudiados el sistema de prestación de bicicletas municipales. Sin embargo, no se han recuperado el número de aparcamientos de vehículos que han pasado a la historia. Pero sigamos, a primera vista, estos carriles al efecto, eran fantásticos para poder pasear ya que se encontraban perfectamente allanados; todo lo contrario que las aceras peatonales donde hay socavones dignos de mención. La gente se tiró a la calle a pasear, más bien se tiraron al carril bici, y como se obstruía el paso a los señores ciclistas (cuatro gatos al comienzo de esta historia), se advierte a los señores viandantes que el hecho de caminar por estos carriles tiene sanción pecuniaria.

Por otro lado, para separar estos carriles de los de tráfico rodado, colocan hileras de bolardos de cemento, al igual que los del carril Bus, donde se producen accidentes de tráfico destrozándose los bajos de los coches todos los días. Pero todo sea por favorecer a la bicicleta y sus cuatro usuarios (ahora ya son multitud). Pero todo este gran invento municipal tiene una gran carencia: un marco legal que regule la circulación de las bicicletas. Una norma que regule, al igual que el Código de Circulación, las reglas básicas. Esta norma bien podría empezar por regular que cuando no exista carril bici, las bicicletas circularán por la calzada en vez hacerlo por la acera, que cuando los carriles atraviesen un paso de peatones deben obedecer los ciclistas al semáforo de tráfico rodado y no tomarse la prioridad de paso por su mano, que los ciclistas, al igual que los conductores de vehículos a motor, deben observar una conducta optima para el manejo de bicicletas, etc., etc., etc.

Todo esto haría que muchos locos en bicicleta dejaran de hablar por el móvil y cogieran el manillar con las dos manos, que en los pasos de peatones respetaran a la cantidad de gente que todos los días están a un paso de llevarse por delante, que se dejaran de creer que por el simple hecho de “darle al timbre” todo el mundo les tiene que dejar pasar, con cara de asco incluida en caso de no hacerlo, pero sobre todo, que se dejara de oír música en formato mp3 mientras se manejan las bicicletas, al igual que a los conductores también les está prohibido. Nadie se está dando cuenta que el medio de transporte que ellos utilizan, si bien no es a motor, si que puede ocasionar grandes lesiones en caso de accidente, sobre todo en aquellos casos en los que las víctimas son personas de avanzada edad. Y tampoco vendría mal recordar, que aún siendo un transporte no motorizado, algunos llegan a alcanzar grandes velocidades. Qué bien estaba todo cuando la gente utilizaba las piernas para andar y para trayectos largos utilizaban el autobús como transporte. Pero en fin, los tiempos cambian a gusto del Ayuntamiento… sólo espero que no se quede ninguna vieja más por el camino y que esto sirva para concienciar a los que les ha dado ahora por utilizar la bicicleta fuera del Parque de María Luisa, como ha sido toda la vida.

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