jueves, 1 de enero de 2009

Un país en la mochila

Viendo el otro día el telediario de cierta cadena privada, me paré a pensar lo curioso y lo sin igual que somos los españoles. Desde luego, todo el que venga a visitarnos, debe quedar asombrado. No creo demasiado en eso de los tópicos del “olé, olé y olé”, del torito y la flamenca y tantas cosas que hacen que piensen de nosotros que siempre estamos de juerga. Pero si es verdad que “aquí hay gente pa’ to’” y como el anuncio aquel de la ONCE (tengo gambas, tengo croquetas, tengo jamón…), aquí hay crisis, hay chorizos, hay terrorismo, también mucho cabrón… si, si, y encima suelto. “A pesar de esto, ustedes podrán admirar los magníficos monumentos de las ciudades más importantes, podrán darse un refrescante baño en las playas del litoral mediterráneo, podrán degustar la cocina de esta tierra, etc” les dirán en las agencias de viaje a los chinos, japos, gabachos, sudacas y un amplio espectro de obsesos del mochileo y el albergue, siempre con brújula en mano (que no saben que en el Barrio de Santa Cruz, por ejemplo, de poco sirve una brújula). Todo esto sin incluir la picaresca del sablazo que les endiñan con las excursiones que les organizan y veinte mil cagadas más. Así llevan los chinos de las cercanías de la Catedral las caritas que llevan. Pero esto es España, todo es fantástico y nunca pasa na’.

Que hay crisis… ¿Crisis ha dicho usted?, ¿Eso qué es? Suena mal, así que ni caso, y todos los restaurantes y bares abarrotados de gente, y pa’ colmo, salen algunas gordas en el telediario comprando en el mercado y diciendo “yo no me privo de na’ porque comer habrá que comer”. Diga usted que sí señora, ni por salud perdona usted una toma. Que no ganamos para expedientes de regulaciones de empleo… pues todos a la calle a perder el tiempo manifestándonos en vez de buscar trabajo cuanto antes, eso sí… que bien se lo pasan en la manifestación con las banderitas, las pancartas, los pititos que tocan y los de esos otros a los que se los tocan, esos que están en un atasco de tráfico por culpa de los del pitito y el megáfono. Pero como aquí no pasa nunca na’… un día paseamos a las cabras por la Castellana, otro día los motoristas por el Bernabeu y los ciclistas como no van a ser menos, otro día para ellos también, y los de Nissan, y las patronales, y cuando no hay nada, nos lo inventamos recurriendo a los equipos de fútbol (recuérdese la que se liaba en Colón con cada partido de la Selección) o en Andalucía a las Hermandades: que si los aniversarios, las coronaciones, los rosarios de la aurora y los vespertinos, que si los via-crucis, que si los traslados…vaya que el Señor y la Virgen están deseando que llegue la época estival para desahogar la agenda y descansar, que dan más vueltas que el baúl de la Piqué. La cuestión es que siempre hay algo en este país “pa’ enreá”. Todo menos trabajar y “dar golpe”. Si rescatáramos otra vez la ley de vagos y maleantes, no iba a haber cárceles para todos en España.

Entre los mangones comunes, los mangones de rango a imitación de Julián y CIA, los terroristas, los de violencia de género, los rumanos de las joyerías, los violadores, los camellos… íbamos a tener que pedir permiso para respirar. Pero aquí no pasa na’. Julián Muñoz sale de la cárcel y tiene intención de colocarse en un bufete de abogados como asesor en asuntos urbanísticos, qué tío más listo, que siendo sólo un camarero ya ha pasado por alcalde, ha mangado y ahora pretende ser abogado, vamos que ni Julio César con su “Veni, vidi, vici”. No pasa nada, que al falso abogado Rodríguez Menéndez se le expide en una Comisaría un pasaporte tras haberse fugado de la cárcel y nos pegamos un ratito buscándolo, aquí… no pasa nada. Cómo estaremos de bien que Alemania y Japón (2º economía del mundo) han entrado en recesión antes que nosotros, fíjese usted. Hasta hemos financiado una mierda de cúpula con el dinero destinado a la cooperación y el desarrollo, vamos, para darle de comer y beber a los negritos. Es que estamos que nos salimos de la pelleja. Las bolsas mundiales no levantan cabeza, pero nosotros… hombre por Dios, qué cosas dice usted, crisis nosotros. Lo que realmente pasa sólo lo saben unos cuantos, al pueblo eso no le interesa, pero no sabe usted de lo que se entera la gente y lo dominan que no vea. Que si la Raquel Mosquera la han ingresado por loca, que si ar Julián lo han operado y la Pantoja no ha ido a verlo, que si el hijo de la sobrina de la Jurado, que pobrecita, en paz descanse, ahhh y ¿no se han enterado? María del Monte se enteró que estaba embarazada de su sobrino el día antes de la exclusiva, que si la Angelina deja de trabajar porque quiere tener más hijos con er Brad Pitt, normal con lo güeno que está, que si la Esteban sólo habla si le pagan, que si la Campanario ha echado a la suegra de Ambiciones, que qué bien baila Ortega los lunes por la noche en vez de torear, que si la nariz de la Leti, el libro de la Reina discriminando a maricones y tortilleras, que si la boda de la Cayetana de Alba, que si la Martínez Bordiú, la Obregón, los Rivera, el otro, el de la moto… de estas, le dan a usted lecciones magistrales en este país cuando quiera. Además le sorprenderá lo bien formada que está la gente en estas lides, que si se hiciera de esto Carrera, derrochaban las matrículas de honor.

Este es un país de marujas (dícese de aquellas que tras realizar con esmero las labores del hogar, se afanan en el cotilleo de patio de corral de vecino, de ventana a ventana o en el mercado, despellejando, que no desgranando, la actualidad de la prensa rosa), en el que el 15% de la población se encuentra en paro, pero no se asombren, que si el paro no es agudo, muchos incluso hasta lo agradecen para descansar de hacer chapuzas, enredos, de salir del paso y, en definitiva, de nada. Todo lo contrario, más tiempo para ver la tele, el fútbol, las tapitas con los colegas, salir con su parienta, que no con su novia o su mujer… Enciendan la tele, y en el mismo telediario comprobarán la cantidad de tiempo libre de la gente. Un ejemplo: cada vez que informan de una víctima por violencia de género, de lo que sólo interesa el hecho, se apresuran, las marujas colindantes al domicilio de la víctima, en ir a la peluquería más cercana y tras ordenarle a voz en grito un “cusha déjame bien que sargo en el informativo” a la maricona de turno que las peina, se colocan todas las joyas posibles y como si fueran la Macarena bajo palio, se disponen a relatar, de cabo a rabo, la relación que mantenían agresor y agredida.

Así es España, tan dispar como el programa de Labrodeta, venga rápido, no pierda la oportunidad, no se arrepentirá, no se aburrirá, podrá ir a la playa, a la montaña, visitar monumentos, comprobar la picaresca, la sinvergonzonería de su gente decorada con unos modales exquisitos, dieta mediterránea aunque se la claven y termine comiendo por castigo, conozca la noche española, eso sí, tenga cuidadito y manténgase cariñoso y educado en la puerta de los locales, vaya a ser que en vez de hacer el viaje a España, lo hagan al otro mundo, que ese sí que es caro, y le aviso que en ese sector no hay crisis porque nunca faltan los clientes. ¡España, señores, España! ¡La cuna del arte y el duende! Sobre todo para mangar y choricear. Y si no queda satisfecho… le devolvemos… sí, por los cojones.