viernes, 4 de septiembre de 2009

Julio en la Aldea

Lo que parecía complicado conseguir, lo logró la Hermandad Matriz de Almonte para su proyecto de construcción de un orfanato en el Congo. Julio colaboró con la causa, y de qué manera. No sólo fue a la aldea del Rocío a cantar como sabe hacerlo, sino que, no conforme con eso, se desplazó hasta la Aldea almonteña el Domingo 9 de Agosto, previo a su presentación, para organizarlo todo, visitar la Ermita y mantener una cena con los miembros de la Junta de Gobierno para que le informaran detalladamente del proyecto benéfico. Su público, sabedor del evento de su ídolo en las marismas onubenses la noche del 10 de Agosto, se dejó sentir desde primeras horas de la mañana, conforme iban llegando para pasar el día en el Rocío y concluir con el concierto del cantante más internacional.

A media tarde, por la parte de la Aldea más cercana al escenario que habían montado los técnicos a las afueras, comenzaban a sonar las notas de algunas de las canciones con las que Julio y sus músicos e ingenieros de sonido comprobaban el sonido. Conforme caía la noche, las colas a las puertas del recinto se hacían interminables. Entre los asistentes, además de algunos familiares del artista y miembros del Ayuntamiento de La Palma del Condado (tierra materna de Julio), se dejaron ver Ernesto Neyra y Susana Uribarri, asistente de Julio durante años e hija del famoso presentador de Eurovisión José Luis Uribarri, con su novio Darek.



El espectáculo comenzó algo pasadas las diez y media de la cálida noche rociera. Un fantástico Julio, por el que, en contra de toda evidencia, no pasan los años, salió al escenario con su acostumbrado traje y corbata negros y camisa blanca. Al empezar, presumió de ser español, según rezaba la letra de “Quijote”, su primera canción, que abrió el desglose de éxitos de sus cuarenta años de trayectoria musical. Así, pudieron oírse temas como “Ni te tengo, ni te olvido”, “Nathalie”, “La Gota fría” que se encargó de calentar, con los sensuales bailes de Liliana, una dominicana de escultural figura que lleva Julio entre sus coristas, a un público algo frío hasta el momento. Con “Ae, ao” y despojándose de su chaqueta, consiguió levantar de sus asientos a unos fans que más tarde, cuando permitieron acercarse al escenario, enloquecerían hasta cotas insospechadas.

No faltaron los tangos “La Cumparsita” y “A media Luz” que tuvieron una puesta en escena inmejorable con los bailarines argentinos que Julio lleva en su gira para la ocasión. Tampoco se echó en falta la aparición estelar de Wendy Moten cantando con Julio “All of you” como viene siendo habitual y de gran expectación en sus conciertos. Sorprendió a los asistentes las divertidas versiones de “Divorcio” y “El Bacalao” amenizadas por los bailes de Rocío, bailarina de Julio que anteriormente trabajó en el programa de TV1 “Mira quien Baila”, y una jovencísima ucraniana, nueva en el equipo del artista, que capitanea al piano Rafael Ferro, arreglista de Julio de toda la vida, y al que públicamente le agradeció su compañía tantos años dándole un cariñoso abrazo. Otro músico cumbre de Julio es Mike Scaglione, que una vez más deleitó al público con su maestría tocando el saxo. El astro de la música no se olvidó de sus éxitos más sonoros, así cantó “Me olvidé de vivir”, “Un Canto a Galicia” haciendo especial mención a su madre y al padre de ésta, naturales de las tierras de Huelva, mención que fue recibida con una profunda ovación de los asistentes, “De niña a mujer”, “Manuela” que fue coreada por todos, “El Amor” donde dejó de manifiesto que sigue siendo el mayor seductor en el mundo de la música, y como no, “Abrázame”, “Hey” y “La Vida sigue Igual”, tema con el que se hizo cantante hace cuarenta años.



Antes de concluir el recital, “Soy un truhán, soy un Señor” dio paso al primero de los “Me va, me va” con el que pensaba dar por finalizado el espectáculo, intención que le fue imposible llevar a cabo por la insistencia de un público entregado al máximo. Volvió y se fue hasta tres veces ante la emoción y lágrimas de algunos de sus enloquecidos fans. Asombró muy gratamente la inclusión en el repertorio, después de tantos años omitidos, de los temas “Coraçao Apaixonado” y “Mammy Blue” en una versión portuguesa aún no grabada en los estudios, y que fueron coreados con ilusión por los asistentes. Un concierto de dos horas y treinta temas que hizo mágica la noche rociera, tal como el cantante anunció al comienzo. Cantó y encantó, habló de su tierra materna y se divirtió con su gente y bailando con sus coristas, afirmando luego que seguía sin remedio en cuestión de mujeres. Los que tuvieron la ocasión de estar con él en su camerino, reconocieron la simpatía, cercanía y juventud del cantante, que atendió y tuvo tiempo para todos.

Este fue el primero de sus conciertos previstos en España. Le siguieron dos noches en Gerona, para las que hacía tiempo que se había colgado el “No hay billetes”, siendo un éxito rotundo, y las plazas de toros de Castellón y Valencia en las que el ambiente de un lleno absoluto propiciaron que en su último espectáculo, arrojara a sus fans chaqueta, chaleco, corbata y camisa. Julio se va de España con destino a Israel donde se presenta los días ocho y diez de Septiembre. Se va habiéndose ganado a un público español que no siempre lo ha reconocido como lo que es. Y por esto, puede sentirse orgulloso de los cinco éxitos que han sido sus conciertos. ¿La jubilación para cuándo? De eso ni hablamos, porque una retirada a tiempo nunca es una victoria si se sigue estando en lo más alto del mundo de la música. Aún queda mucho tiempo de Julio Iglesias y sus éxitos.